mis impresiones y vivencias durante mi estancia de dos años en la India: las artes escénicas, mi proceso de entrenamiento en kathakali, el paisaje de Kerala, los maravillosos elefantes, la vida en la India...
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Lunes, 13 de febrero de 2006
En el templo de Bhagavati
suenan los tambores
y ya está encendido el fuego.
Frente a él
los percusionistas
y al centro
el pequeño Hare Krshna
de diez años de edad
que toca como solista
en su arenghetam
(su primera ejecución en público,
que por supuesto, tiene lugar en un templo).
Hare Krshna es todavía muy pequeño
para cargar la chenda
por eso han colocado
frente al templo
un tripié
sobre el cual reposa su instrumento.
Lo rodean otros ocho músicos
que lo rebasan por mucho en edad y experiencia.
Junto al niño,
su guru,
y en torno
decenas de personas
que acuden al templo al atardecer.
El joven percusionista es hermoso y de ojos dulces
con bracitos tan menudos
que uno teme se quiebren de un tamborazo.
Pero el golpe del niño es fuerte y preciso:
sus ojos
fijos en el templo
y de cuando en cuando
en su ashan,
que toca a su diestra.
Más de una hora dura el ritual
en el que Hare Krshna toca ininterrumpidamente para Bhagavati
acompañado de ocho músicos de trayectoria.
Fuera del templo
orgulloso
está su padre:
el artista del kathakali, Krshna Kumar.
que observa a su hijo
ofrecer a Dios
el golpe de su chenda.

Por: Lucia | Religiones, Ritualidad y fiesta popular | Comentarios (0) | Referencias (0)