mis impresiones y vivencias durante mi estancia de dos años en la India: las artes escénicas, mi proceso de entrenamiento en kathakali, el paisaje de Kerala, los maravillosos elefantes, la vida en la India...
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Domingo, 05 de febrero de 2006
Son las seis de la mañana y el kathakali está por terminar:
En escena, Rama ha triunfado.
Entonces, en el patio,
a espaldas de los espectadores,
suenan fuegos artificiales.
Entre el público
hace su entrada una comparsa
con Rama y Sita al frente
y detrás de ellos,
varios personajes que gritan hurras y van lanzando flores.
La comparsa sube al escenario.
Sita y Rama se sientan al centro.
En eso llegan más hombres:
los que han ayudado a sostener la cortina durante la función
los que han encendido la lámpara
los músicos
todos los “personajes”
y arman frente a Sita y Rama
una ofrenda:
encienden fuego
colocan plátanos, mandarinas, cocos
arroz tostado
varas de incienso.
Al centro de la ofrenda,
Sita y Rama
están sentados, inmóviles
con las manos en hamsapatcham mudra
dispensando bendiciones a los fieles.
Alguien del público se acerca y lanza flores a la pareja...
más espectadores lanzan flores a los Dioses...
un hombre se postra frente a Sita y a Rama...
otro toca los pies de Rama y se lleva la mano al corazón
como se hace frente a las imágenes religiosas...
Esto ha dejado de ser un “cuadro escénico”:
es una ofrenda viva
y los Dioses están aquí
en carne y hueso.
¿Cuándo se acabó el “teatro”, que no nos dimos cuenta?
¿Cuándo se acabó la “escena” y se convirtió en altar vivo?
Quién sabe dónde quedó la ficción:
ahora sólo hay ritual.
Aquí ya no hay “teatro”
hay un altar viviente
con Dioses
que reciben
a sus pies
en vivo
a los fieles.
Por: Lucia | kathakali | Comentarios (0) | Referencias (0)