mis impresiones y vivencias durante mi estancia de dos años en la India: las artes escénicas, mi proceso de entrenamiento en kathakali, el paisaje de Kerala, los maravillosos elefantes, la vida en la India...
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Sábado, 21 de enero de 2006
Durante las diez horas que dura un espectáculo de kathakali (de las 8 de la noche a las 6 de la mañana), en el templo se crea una relación especial entre quienes están en escena y quienes son espectadores:
una especie de complicidad de quienes saben que serán compañeros de viaje por una noche.
Los del escenario saben que sus observadores estaremos ahí toda la noche, fieles a su historia, compartiendo su Arte, hasta el amanecer.
Los de la escena saben también que los espectadores tenemos que ir al baño... que “las visitas tienen sueño”... que nos da hambre durante la madrugada y nos levantaremos un ratito para ir por un té... que tenemos que estirar las piernas... que nos quedaremos dormidos a ratos...
Y los que estamos abajo, observando, sabemos que durante toda la noche los Dioses estarán en escena... que no nos dejarán solos... que si nos quedamos dormidos, ahí seguirán a pesar nuestro... que podemos platicar, ir al baño, levantarnos, cambiarnos de lugar, echarnos una pestaña con confianza...

Mientras las horas van pasando, se va reafirmando la sensación de que artistas y espectadores vamos juntos durante este largo viaje de la noche hacia el día.
Y cuando llega finalmente el día, después de una noche juntos, artistas y espectadores siguen sus respectivos caminos hacia la vida.
Por: Lucia | kathakali | Comentarios (0) | Referencias (0)