mis impresiones y vivencias durante mi estancia de dos años en la India: las artes escénicas, mi proceso de entrenamiento en kathakali, el paisaje de Kerala, los maravillosos elefantes, la vida en la India...
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Viernes, 06 de enero de 2006
Cuando tomo el autobus a Cheruturuty, el camión está repleto de hombres. Los asientos para ladies -que están al frente, junto al conductor- también están ocupados por hombres que viajan apiñados. Y hoy no tengo ánimos para ponerme a pelear por un lugar.
De pie al centro del pasillo, miro a los ojos a cada uno de los hombres que tienen su mirada depositada en mí: una mujer viajando sola a estas horas de la noche, y sin esposo o hermano alguno que la acompañe.
Por supuesto, nadie se levanta para que yo me siente. Pero ya no me sorprende: sé que ésta es la usanza india, y que la "cortesía" mexicana aquí no tiene lugar.
El camión arranca -al estilo indio- a velocidad descabellada. Voy agarrada con uñas y dientes para no salir volando en los enfrenones y arrancones, a medio pasillo, zarandeada a capricho del diestro conductor.
Al frente está la Virgen: Ella también va de pie, junto al volante, cargando con un niño Jesús en un brazo, y con un borreguito en el otro... eso sí: rodeada de flores y venerada como Madre y como Diosa, pero de pie, también de pie, frente a cincuenta hombres que van sentados.
Por: Lucia | La Mujer | Comentarios (1) | Referencias (0)
Como dicen los cínicos/realistas: "No es que
falten caballeros...lo que pasa es que no hay
asientos"
...por lo demás, la virgen perdona todo.
Jesús Puente Leyva | 22-02-2006 06:52:48